«Él ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones; sin embargo, el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.» -Eclesisastes 3:11

Dios ha puesto eternidad en nuestros corazones, ese es un hecho bíblico, con profundidad tan misteriosa y desconocida para nuestras realidades materiales, que ha sido fácil ver lo que eso significa desde nuestra experiencia sensorial únicamente -el hombre aspira a la divinidad, tiene curiosidad y experimenta atracción hacia la divinidad.

Dejar que nuestra mente entre en riverie acerca de las implicaciones de este hecho bíblico con mas profundidad es difícil porque nuestra imaginación no alcanza a crear imágenes de lo que nunca ha percibido, pero no estamos abandonados en la ignorancia, en todas las cosas, nuestro Señor nos ha dado su caridad y gracia, su espíritu de sabiduría, el que nos ayuda a discernir realidades espirituales inalcanzables para el mortal.

Para el mortal, al que Dios ha puesto eternidad en su alma incluso.

Este es un escrito acerca de la salvación del alma, porque la salvación otorgada en Jesucristo salva todas las partes que conforman el alma, todas las dimensiones y alcance que el alma puede tener (the whole scope of the soul), incluyendo la eternidad puesta por Dios (como el texto bíblico dice) en el alma.

La salvación de Cristo no solo salva de las tormentas en el aquí y el ahora, no solo sana las heridas del pasado, no solo restablece las discapacidades que nos limitan, no solo nos libera de la opresión y esclavitud, pero también salva la vida eterna de nuestra alma.

Su bondad en nuestra vida no tendrá límites, se extiende sin parar avasallando todo mal que obra en nuestro perjuicio y en contra de los buenos planes que Dios tiene para sus hijos.

Es parte de su integridad personal. El Señor ha tomado responsabilidad personalmente por la vulnerabilidad física y espiritual de sus amados hijos.

Dios salva a muchos niveles, su gracia es siempre nueva y nos lleva a nuevos niveles en su gloria que es su hijo. Nos lleva a nuevos niveles de bondad a través de su palabra que es su hijo, el que fue, es y será y que regresará.

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